El día de
navidad comienza para muchos con
regalos. Son aquellos que la noche antes, mientras todos dormían, había dejado
Papá Noel para premiar el buen comportamiento de todos los miembros de la
familia durante el año.
Los más
pequeños suelen ser los mejor parados, e incluso muchos de ellos reciben más regalos que el día de reyes; así tendrán más tiempo de disfrutar de sus
nuevos juguetes durante sus vacaciones.
Tras la emoción de abrir los regalos, llega la hora de prepararse para una
comida en familia, ya que el día de navidad es uno de los más esperados del año, sobre todo para aquellas personas que viven lejos de sus seres más queridos, ya que pocos días como el
25 de diciembre suelen reunirse tantos familiares y amigos.
Los niños, los que más disfrutan
Muchos de ellos viajan desde lejos; los demás esperan en casa con los brazos abiertos a que lleguen lo más pronto posible. Son
padres y abuelos los que se muestran más entusiasmados, por lo que la mayoría de las veces son ellos quienes preparan a conciencia la casa y el menú para que no falte de nada.
Tradiciones y diversión en un día familiar
El
belén, el
árbol, la iluminación y toda la decoración navideña tienen que estar listos para tan señalado día. De esta parte suelen encargarse los más jóvenes de la casa, que colocan los adornos y se encargan de que toda la casa esté bien decorada y respire un aire navideño.
Las velas blancas, símbolo de suerte
Respecto al menú a preparar, hay tantas opciones como costumbres o familias. Eso sí, triunfan la carne y el pescado cocinados al horno. También todo tipo de
postres, sin olvidar los típicos mazapanes y el turrón.
Entre las bebidas, el
cava y el vino estarán entre los elegidos. Todo ello acompañado de los
villancicos, para los que son imprescindibles las panderetas y las zambombas. Familiares, amigos, regalos y una celebración señalada... ¿qué más se puede pedir?.