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¿Hasta cuándo es razonable felicitar el año?
AÑO NUEVO; VIDA NUEVA

¿Hasta cuándo es razonable felicitar el año?

Desde el 24 de diciembre hasta las dos o tres primeras semanas de enero son las fechas exactas para poder felicitar a gusto el Año Nuevo a amigos y familiares.

Empezamos el nuevo año cargados de buenos propósitos, deseos bondadosos para todos y una intención de ser mejor persona, lo que incluye ser más sociable y cándido con quienes nos rodean. En los primeros días del Año Nuevo es habitual que desprendamos más simpatía de lo habitual, que queramos atender a todo el mundo y resultar de lo más agradable. Eso incluye preocuparse por quienes nos rodean y agasajarlos del mismo modo que nos gustaría que se comportaran con nosotros.

Así que tras las fiestas de Navidad preguntamos a todo el mundo por sus vacaciones, hacemos propósito de enmienda de quedar más durante el nuevo año y felicitamos el Año Nuevo a diestro y siniestro en un reparto de besos y abrazos por doquier. Esto llega a un punto que puede ser exasperante, incluso rozar el ridículo, porque aunque todos tenemos claro cuando acaba la Navidad no sabemos nunca hasta cuándo felicitar el Año Nuevo.

Es una de esas cosas sobre las que no existe protocolo y nadie sabe a ciencia cierta así que andamos un tanto de puntillas durante las semanas posteriores al 1 de enero. ¿Aún hay que felicitar el nuevo año? ¿Ya es tarde para hacerlo? Y de repente te encuentras con interlocutores que siguen manifestándote sus buenos deseos para el Año Nuevo cuando estamos en febrero y otros que te ponen mala cara si lo haces el 10 de enero. ¿Es esto normal?

Siguiendo el ejemplo de otros

La verdad es que es un poco exagerado seguir deseando un feliz nuevo año cuando ya ha pasado un mes desde que éste empezó y, por lo tanto, quedan once meses para que llegue el siguiente. Pero por lo general uno no determina hasta cuándo es habitual o conveniente felicitar el Año Nuevo, sino que actúa de manera improvisada y en función de cómo se comporten sus iguales.

En el mes de febrero debes dejar de felicitar el Año NuevoEn el mes de febrero debes dejar de felicitar el Año Nuevo

Así, si a finales de enero la gente sigue mostrándote sus buenos deseos para el nuevo año es normal que tú respondas de la mismas manera y sigas haciéndolo. Si en caso contrario, una vez vuelta a la normalidad después de la fiesta de Reyes nadie muestra sus buenos deseos para el recién estrenado año es normal que tú tampoco lo hagas. Se trata de una forma de adaptación al medio de cada uno, de sentirse como un semejante y no como un bicho raro que va contra corriente.

Lo que dicta el protocolo

Al margen del proceder que nos impone la lógica podemos tener en cuenta lo que las reglas del protocolo nos dicen acerca de hasta cuándo es normal felicitar el Año Nuevo. Lo ideal es hacerlo cuando ves por primera vez a alguien desde que se produjo el cambio de ejercicio. Así lo más habitual es que las felicitaciones se centren en las primeras dos o tres semanas de enero.

Hay que tener en cuenta que hasta el día de Reyes hay gente que aún tiene vacaciones, que los estudiantes no han vuelto a clase y no se recupera la normalidad hasta pasado el 7 de enero. Es lo lógico entonces que se felicite a quienes no has visto desde antes del 31 de diciembre, pero qué pasa cuando hay personas a las que no ves hasta febrero o marzo. ¿Has de felicitarles el nuevo año cuando casi se está en vísperas de Semana Santa?

¿No sabes hasta cuándo es razonable felicitar el Año Nuevo?¿No sabes hasta cuándo es razonable felicitar el Año Nuevo?

Lo cierto es que no, que se trataría de una situación exagerada y que incluso rozaría el ridículo ante la incredulidad de tu interlocutor que lo más normal es que no entienda tu modo de proceder. A esas alturas, quién se acuerda de que hemos empezado un nuevo año. En lo que se estará pensando para entonces es en las próximas vacaciones, incluso en el destino turístico para el verano. La Navidad es algo que ya ha pasado y en lo que no se volverá a pensar hasta dentro de unos meses.

También hay que tener en cuenta que si a esa persona no la has visto hasta tres meses después de que haya comenzado el nuevo año ni te has comunicado con ella vía mail, por teléfono o por mensajes -momento en que podías aprovechar para desearlo feliz año- es probablemente que tampoco tengas una relación tan cercana como pudiera parecer. En conclusión, tampoco pasa nada porque se quede sin recibir tu felicitación. No hay ningún drama en el asunto.

Cuándo empezar a felicitar el año

Si saber hasta cuándo felicitar el nuevo año a los demás puede llegar a convertirse en un rompedero de cabeza también lo es cuándo empezar a hacerlo. Lo habitual es iniciar el reparto de buenos deseos en los días previos al 31 de diciembre y qué se entiende por días previos. Pues básicamente una vez ya ha comenzado oficialmente la Navidad, es decir a partir de Nochebuena.

A partir de Nochebuena ya se puede empezar a felicitar el Año NuevoA partir de Nochebuena ya se puede empezar a felicitar el Año Nuevo

Desde ese día puedes felicitar el Año Nuevo a los demás, pero siempre y cuando no les vayas a ver hasta que sea 1 de enero. De otra forma sería ridículo mostrar tus buenos deseos el 26 de diciembre, por poner un ejemplo, cuando vas a hablar con esa misma persona el día 31. Sería, además, un tanto redundante, porque a buen seguro que ese día volverás a felicitarle el nuevo año.

Llegados a este punto lo más recomendable para saber hasta cuándo felicitar el nuevo año y cuándo empezar a hacerlo es guiarse por lo que haga la gente que se encuentra a tu alrededor, aunque claro está si todos actuáramos así no habría felicitaciones. Así que lo visto anteriormente puede servirte a modo de sugerencia. Aún así, por cerrar un periodo concreto de tiempo podríamos considerar que está bien visto mostrar nuestros deseos de felicidad para el próximo ejercicio entre el 24 de diciembre y durante un mes a partir de entonces.

Desde finales de enero, cuando el espíritu navideño y las buenas intenciones con que nos levantamos el 1 de enero han ido decayendo, resulta extraño. Para entonces ya tendremos la cabeza en otras cosas, como la cuesta de enero, y es muy probable que tu interlocutor reaccione con cierta incredulidad al oír eso de feliz año.

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