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Cómo preparar a los niños para la vuelta el cole después de Navidad

DE NUEVO A LA RUTINA

Cómo preparar a los niños para la vuelta el cole después de Navidad

El papel de los padres se vuelve fundamental para ayudar a los más pequeños de la casa a superar este momento.

Cómo preparar a los niños para la vuelta el cole después de Navidad

Pasada la Nochebuena, Navidad, Nochevieja y día de Reyes solo supone una cosa: vuelta a la rutina. Una expresión que ni los adultos ni mucho menos los más pequeños de la casa quieren escuchar por nada del mundo. Sin embargo, las diferencias a la hora de hacer frente a este cambio postvacacional se vuelven evidentes, convirtiéndose en una auténtica batalla para muchos niños. Es entonces cuando el papel de padres y madres entra más en juego que nunca, transmitiéndoles los valores necesarios para hacer frente a este momento tan importante.

¿Eres uno de ellos? En Bekia Navidad te ayudamos a superar la vuelta al cole tras la Navidad con estos consejos:

La vuelta al cole puede ser difícil para ellos y por nuestro propio bien, tenemos que ayudarlosLa vuelta al cole puede ser difícil para ellos y por nuestro propio bien, tenemos que ayudarlos

¿Cómo asimilar la vuelta al cole?

Transmitirles tranquilidad absoluta

Teniendo presente que que la vuelta a la rutina se convierte en una de las transiciones más complicadas para los más pequeños de la casa, es necesario transmitirles la máxima tranquilidad posible. Hacerles comprender, por lo tanto, que se trata de un cambio normal, por el que cada año deberán pasar, les ayudará a sobrellevar esta situación de forma lógica y calmada. Por ello, es importante que, como padres, se les vaya concienciando con el paso de los días de la llegada de este momento, con razonamientos simples y transfiriéndoles una cierta tranquilidad y un apoyo pleno. Así, la vuelta a cole de tu hijo/hija será mucho más sencilla y positiva de lo que hubieras imaginado.

Mostrar un apoyo incondicional hacia ellos

Por supuesto, mostrarles un apoyo incondicional a medida que se vayan acabando las vacaciones de Navidad se vuelve algo indispensable. Poco a poco, los niños se van dando cuenta de que las vacaciones, ese momento en el que disfrutan jugando y rodeados de amigos y familiares, van llegando a su fin, por lo que los llantos y días triste se vuelven comunes según se va acercando el momento de volver al colegio. Y ahí es donde el papel de la mamá, el papá y el de cualquier otro miembro de la familia se vuelve vital, comprendiendo junto a él/ella su tristeza y haciéndole ver que no se trata de nada malo, sino todo lo contrario. Para ello, la actitud del adulto será lo más importante, sentándose a escuchar lo que conmueve al pequeño.

Seguir manteniendo ciertos "hábitos" navideños

Pasar de estar rodeados de familiares, disfrutar de las tardes entre amigos y organizar los planes más divertidos del mundo a la vuelta a la rutina es un cambio que no solo choca a los niños, sino también a la mayoría de adultos. De ahí que debamos comprender su tristeza, en cierto modo, poniéndonos en su lugar e intentando resolverlo de la forma más natural que se nos ocurra. Así, intentar mantener ciertos "hábitos" navideños incluso después de la Navidad puede servir de ayuda para que dicho cambio no sea recibido, por los más peques, de manera drástica. De esta forma, y como solución, se podrían seguir organizando planes con amigos e incluso planear salidas de fin de semana para disfrutar de la familia.

Darles nuestro apoyo incondicional les beneficiaráDarles nuestro apoyo incondicional les beneficiará

Prevenir los cambios con antelación

Que las vacaciones de Navidad duran apenas dos semanas es algo de lo que todo adulto es consciente, por lo que hacer a los niños partícipes de ello ahorrará a muchos padres ciertos problemas de adaptación al cole en periodo postvacacional. Por ello, nunca está de más recordarles, de vez en cuando, que la época navideña no es eterna y que tras la llegada de los Reyes Magos hay que volver a la rutina. Si ellos lo interiorizan y lo toman como algo normal, no supondrá un problema para el niño/niña, sino todo lo contrario. Así, reencontrarse de nuevo con sus compañeros y adaptarse una vez más a las clases será mucho más fácil si se les prevé de la llegada de este día. Eso sí, siempre con positividad.

Resaltar los lazos positivos con la escuela

Aunque parezca tarea fácil para los mayores -no para todos-, dejar atrás días de juegos y planes divertidos con amigos, primos y otros familiares para volver al día a día de las clases y el colegio supone, para la mayoría de niños, un cambio bastante drástico y tajante en sus vidas. Recuerdos de vacaciones que, con la llegada de la rutina, siempre se tornan grises y acaban en llantos asegurados. De ahí la función vital de todos los papás y las mamás reforzando y resaltando los lazos positivos que les unen con la escuela. Volver a reencontrarse con sus compañeros, ver de nuevo a sus profesores y seguir aprendiendo en el colegio se convierten, de nuevo, en sus metas más importantes, por lo que volver a rutina se presenta como un plan inmejorable.

Reforzar todo lo que le gusta de la escuela puede hacer la transición más amenaReforzar todo lo que le gusta de la escuela puede hacer la transición más amena

Mostrarse optimistas con la vuelta a la rutina

No cabe duda de que los niños son el mejor reflejo de lo que aprenden en casa y entre sus círculos familiares. Por ello, si lo que se les inculca son conceptos y negativos acerca de regresar de nuevo al colegio tras las vacaciones de Navidad, los más peques desarrollarán el mismo rechazo que sus papás o hermanos transmiten ante esta nueva situación. Y aunque para los adultos también se trata de un periodo de adaptación complicado, es algo que los niños no debería ni notar. De esta forma, habrá que controlar el vocabulario y las expresiones que se utilicen delante de ellos a la hora de hablar del temido momento de la vuelta al trabajo, haciendo ver que se trata de algo completamente positivo también para vosotros.

Reforzar las tareas en casa

Dos semanas de vacaciones de Navidad han supuesto dejar a un lado las obligaciones escolares para dar rienda suelta a la locura, los juegos y las horas frente al televisor o cualquier otro dispositivo tecnológico. Pasado el 6 de enero y una vez se regresa a la rutina de los horarios escolares, volver a adaptarse a la vida diaria se vuelve una auténtica batalla entre padres e hijos. Es el momento en el que los adultos deben estar más encima de ellos que nunca, revisando tareas y participando en cualquier ejercicio que tengan que realizar para el colegio. Mostrarles apoyo incondicional y entrega a la hora de enfrentarse a sus responsabilidades les ayudará a tomarse este cambio con buen humor.

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